lunes, 25 de junio de 2012

¡Pues vaya homenaje!



Estoy seguro de que la mayoría de vosotros habéis asistido a algún homenaje: un familiar que se jubila, un deportista que cambia de equipo o, quizás, al vuestro propio. Justo antes de que llegue el momento cumbre, ese instante donde el homenajeado “soltará” su discurso, el jefe de la empresa, un compañero o un familiar sale al escenario y presenta brevemente al protagonista del día: “Queremos hoy felicitar…”, “un empleado ejemplar…”, “le vamos a echar tanto de menos…” y “hoy termina una larga singladura en esta empresa”. Es entonces cuando el homenajeado debería levantarse y huir para siempre de allí.

¿Qué significa “singladura”? Al parecer, para la persona que la utilizó en la situación anterior, sería un sinónimo de “carrera laboral”, “trayectoria profesional” o, si queremos ser artísticos, incluso de “aventura”. Pues nada más lejos de la realidad. El sustantivo “singladura” puede referirse a la distancia que una embarcación recorre desde las doce del mediodía, hasta la misma hora del día siguiente. También se utiliza para designar dicho intervalo de tiempo. Es posible utilizarlo metafóricamente: “Hoy no hemos tenido la mejor de las singladuras en el trabajo”. Hay que tener en cuenta que una singladura siempre dura veinticuatro horas. Para profundizar en su etimología, podéis consultar este documento.

Así pues, si en vuestro homenaje (ojalá sea dentro de muchos años, pues será señal de que no os quedan muchos) escucháis aquello de “una larga singladura”, ¡alzad la voz y defended vuestros treinta años de carrera profesional, de trayectoria laboral pero nunca de singladura, porque no habéis trabajado sólo veinticuatro horas, precisamente!

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