Siempre
me han llamado mucho la atención aquellas palabras que con el paso del tiempo
se han cargado de un significado negativo. Podríamos decir que los hablantes no
hemos sido justos con ellas. Hoy os traigo tres, cuyo uso está muy
generalizado.
Imaginemos
a una chica, vestida con una camiseta, luciendo un generoso escote, pantalones
vaqueros raídos y zapatos de altos tacones. La señorita masca chicle, a todas
horas y su forma de hablar es muy violenta, alternando insultos, tacos y
vocabulario “de mal gusto”. En el mismo lugar, encontramos dos señoras “muy
bien puestas” que comentan “entre dientes”: “Mira esa poligonera”. Quizá la
chica primera nació en el corazón de una gran capital, pero eso da igual. “Poligonera”
(aún no recogida por el DRAE) es una palabra que saltó a la fama, gracias a
cierto personaje televisivo. Desde ese momento, todo aquel que viva en las
inmediaciones de un polígono industrial, ha tenido que cargar con este sambenito.
Sólo un apunte: actualmente estoy residiendo circunstancialmente en un polígono
industrial. El bloque de pisos tiene piscina, gimnasio y pista de pádel, y por
aquí no he visto aún a ninguna chica como en el ejemplo anterior.
Otra
palabra curiosa es “machaca”. Todos tenemos en mente a esa persona de nuestra
oficina a la que le mandan los trabajos más penosos. Machaca debería significar
trabajador constante y minucioso, pues deriva del verbo “machacar”. Pero parece
que en la actualidad, con la triste situación laboral que tenemos, los jefes
han decidido escoger la primera acepción que ofrece el diccionario de la RAE.
Finalmente,
la palabra elegida para cerrar este artículo es “futbolero”. A pesar de que
podríamos pensar que un futbolero es una persona aficionada al fútbol, nada más
lejos de la realidad. Si te califican como tal, piensa que te están queriendo
decir “persona poco interesante, pues se pasa todo el fin de semana sentado en
el sofá, acordándose de la madre de los árbitros y viendo hasta los resúmenes
de cada partido”. Recordad, nunca contestéis que sí a la pregunta “¿eres muy
futbolero? en una primera cita; utilizad la socorrida expresión: “no lo sigo
mucho”.
Así
pues, ojalá pudiéramos describirnos diciendo: “soy un machaca, poligonero y
futbolero. ¡Y a mucha honra!” Pero esto queda bajo vuestra responsabilidad.
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